Prohibido rezar

MANUEL SERRANO

La ley de Libertad Religiosa de 1980 reconoce en el Artículo Segundo el derecho de toda persona a “reunirse o manifestarse públicamente con fines religiosos y asociarse para desarrollar comunitariamente sus actividades religiosas de conformidad con el Ordenamiento Jurídico General y lo establecido en la presente Ley Orgánica”. Ese derecho a reunirse para rezar se puede convertir en una utopía para muchas comunidades religiosas de Alicante si finalmente entra en vigor el nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU). Esta normativa urbanística establece que los lugares dedicados al culto religioso solamente se podrán habilitar en edificios enteros, bien sean aislados o bien dentro de una manzana. De esta manera, se impedirá la apertura de templos en bajos comerciales y entreplantas, aunque la medida no tiene carácter retroactivo.

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