Un éxito abocado al fracaso

CÉSAR PONCE - REPORTAJE

35 habitaciones y 56 plazas de albergue “se integrarán en el paisaje de la Font Roja“. Darán forma a un hotel que “reinterpretará la variedad cromática del entorno a través de la geometrización de los troncos de los árboles, creando un efecto de trasparencia y privacidad”. A efectos prácticos se “potenciarán los servicios del parque, especialmente los relacionados con el turismo de naturaleza y el de congresos y conferencias de temática ambiental”. Así atisba el horizonte Fernando Modrego, el gerente de Proaguas, la empresa que debe hacer realidad el proyecto. Menos prometedor interpreta el panorama la campaña “La Font Roja també es nostra. Hotel fora del Parc Natural”. Según su presidente, Carlos Mansanet, se utiliza el prestigio del bosque alcoyano para lucro y medallita del gobierno. “No será un hotel al servicio del Parque, sino que el parque se utiliza al servicio del hotel”. Donde unos ven un éxito indudable otros auguran un fracaso rotundo. Dos formas de ver un porvenir, que hasta cierto punto se puede predecir.

“Construir un hotel sería una inmolación parecida a la de Terra Mítica”, asegura Carlos Mansanet. “Hay mucho empresario pirata”, afirma en referencia a Urbano Rubio, propietario de “Promociones Hoteleras Vacacionales SA”, única empresa que presentó un proyecto en la Font Roja. Mansanet desconfió desde el principio de los antecedentes de este patrono: “Temimos que se repitiera la fantasmada de Catral“, donde un hotel de iniciativa municipal y con similares características llevado a cabo por dicha empresa se encuentra en plena crisis (no se pagan seguros sociales, no hay clientes, los empleados no cobran y se carece de servicios básicos). Javier Llopis, periodista de Aramultimèdia, recuerda otros fiascos similares consumados en la comarca: “En el parking de La Rosaleda existe una sentencia que obliga a su demolición. No imagino que pasara lo mismo con el hotel, las consecuencias se elevarían al grado de catástrofe”. Además añade que “también en Sierra Mariola se proyectaron 1500 chalets y se han vendido 47”. Mansanet advierte al respecto del “destrozo en la zona montañosa de Planes (Pantano de la Avenida de Arres), donde el diseño de 400 chalets está parado tras la quiebra de la constructora. ¡Ahora ves a buscarlos!”. Son algunos ejemplos, pero hay otros, destacando por su gravedad el embalse del Bosquet (Moixent), donde la Dirección General de Patrimonio Cultural reclama la recuperación del estado anterior a la restauración y adecuación recreativa de la zona acometida en el año 2000 por considerarla ilegal.

Urbano Rubio acabó renunciando al proyecto tras difundirse su condena por una estafa inmobiliaria en Guadalajara, pero el Ayuntamiento de Alcoy buscó un socio más sólido para mantener la aspiración del hotel. La Diputación de Alicante (a través de Proaguas) rediseñó el planteamiento inicial demostrando “su buena sintonía con el consistorio Alcoyano”, según apunta Javier Llopis. Para Mansanet la Diputación es “el Ayuntamiento o pagano de los pueblos pequeños sin capacidad presupuestaria (Confrides, Benifato, Almudaina…), por lo que es inaceptable que se gaste 3,7 millones de inversión pública en un proyecto destinado a una ciudad asentada como Alcoy”. El presidente de la entidad pública alicantina, José Joaquín Ripoll, justifica su participación en que ” el hotel no sólo será relevante para la comarca, sino para toda la provincia”.

La situación se vio abocada a una doble confrontación. Mientras unos preconizan el éxito económico y ambiental otros vaticinan un rotundo descalabro.

Desde el punto de vista de la viabilidad económica la plataforma vuelve a citar antecedentes: “En la Font Roja ya hubo un hotel de cuatro estrellas (1920-1975) y cerró. Era un hotel de temporada (del 15 de Mayo al 15 de Septiembre), en Invierno hace demasiado frío. La gente acude a la zona en festivos y fechas esporádicas buscando otro tipo de alojamiento”. Además recuerda fracasos como el Sidi San Juan o el Sidi Saler que han acabado quebrando. Sobre éste último manifiesta que “se construyó de forma ilegal en una zona de dunas y ahora no se puede vender a precio de mercado. Algo similar ocurre con los chiringuitos de San Juan, de dominio público marítimo, que recientemente han sido tirados por el ministerio para recuperar terrenos”. Por su parte desde Diputación y Proaguas se avisa que “no se pretende recuperar la inversión ni obtener rentabilidad económica, pero sí conseguir que el mantenimiento del hotel no le cueste dinero a las arcas públicas.  Hemos ido a 35 habitaciones y hemos aceptado la sugerencia de incluir el albergue de marcado carácter social”. También ellos rescatan ejemplos, en este caso más esperanzadores, como el que han heredado en Xorret del Catí o el de Vall de Laguar, ambos hoteles situados en zonas montañosas de turismo rústico.

En sus estudio de viabilidad, la Diputación confía en alcanzar el 61% de ocupación anual sostenida. Según Mansanet esa cifra es presuponer demasiado: “Hoteles de Benidorm o Alicante situados en la costa firmarían ese porcentaje. La Font Roja es un paraje turístico pero no es Asturias ni Navarra. No creemos que supere el 35%”. Tomando como referencia los datos del INE (encuesta de ocupación hotelera), el estudio realizado demuestra ser ambicioso; en 2010 la ocupación media de los hoteles de la Costa blanca situados en zonas turísticas fue del 60,03%. Tampoco confían en que se alcancen estas cifras los propietarios de los hoteles-masías que acogen visitantes en la Font Roja: “Hay 150 casas en el Parque y no llegamos al 20% de ocupación”, asegura Raquel Soler, poseedora de la Casa Bonsaires.

Fernando Modrego y José Joaquín Ripoll también se escudan en que existen 12 provincias españolas con hoteles en parques naturales. Desde la plataforma se considera “una verdad a medias”, puesto que “alguno como el de Cazorla se construyó en la época de Franco, y otros como Teide, Gran Canaria o Formigal no son parques naturales a pesar de tratarse de zonas de montaña”. Tampoco les vale los puestos de trabajo que generaría el hotel. “Como mucho serían 15 o 16 empleados, que además deben recibir una nómina”. La Diputación pretende llegar a los 36.

Desde el punto de vista ambiental la fricción no es menor. Modrego sostiene que se trata de “un moderno edificio sostenible, integrado en la naturaleza y respetuoso con la tradición y el patrimonio” y  que “se minimizan los impactos ambientales hasta su práctica eliminación”. En el proyecto se adjunta el Estudio de Impacto Ambiental, el Estudio de Integración Paisajístico, el Informe de Afección a la Red Natural 2000, y se prevé la zona de uso público sostenible Naturalístico Recreativo Intensivo (NRI). La plataforma respondió a esta postura con una jornada técnica en la que especialistas en diferentes áreas demostraron el perjuicio que el hotel le supondría al entorno. La situación está en fase de autorización ambiental integrada, pendiente de la decisión de la Consellería de Medio Ambiente. Según Javier Llopis ésta “debería poner unas normas al tratarse de un Parque Natural”

La Campaña contra el hotel no se opone a su edificación tanto como a su localización: “Quieren urbanizar justo en el corazón del parque. Es intentar meter un pie del 35 en un zapato del 50”, asegura Mansanet. También Javier Llopis ve poco práctico que “se levante una infraestructura así a 12 kilómetros del centro de la ciudad”. Según la Plataforma existen otras necesidades a las que destinar dinero público en Alcoy: “La cava Coloma es una reliquia histórica (SXVIII) que refleja la antigua industria del hielo, cuando no había neveras. También lo es el Mas de Tetuán como ejemplo de economía rural autosuficiente del Siglo XIX. Ambos vestigios arquitectónicos sufren un deterioro galopante”. Además su presidente atestigua que “si lo que se desea es construir un hotel, junto al puente de las siete lunas hay una vía antigua donde se practican deportes de riesgo y hacen falta lugares de pernocta. También vendría bien uno en el complejo turístico-cultural del Salt” con el fin de potenciar otro patrimonio de los alcoyanos. Mansanet va  más allá, al concluir que “si el deseo el potenciar la Font Roja, se puede rehabilitar la colonia de chalets que ellos mismos han dejado caer. O se puede ayudar a financiar o convertir en hotelito alguna de las masías de alrededor, que ofrecen un alojamiento rural sin obstaculizar el medio”.

La casa Bonsaires es una de esas masías. Su propietaria, Raquel soler, muestra una firme e intrépida oposición al hotel: “Es una aberración contra el medio ambiente, una expeculación con el Parque”. Asegura que nunca le han preguntado su opinión como afectada. Edgar Ameglio es menos contundente. Teme por el medio ambiente pero no cree que el hotel perjudique directamente a La Masía la Mota, la cual habita y reforma desde que en 2000 se hiciera con el negocio. A pesar de no posicionarse, sí manifiesta un gran temor: “Si el proyecto fracasa, el parque perdería prestigio y sí que podría afectarnos de forma indirecta”. Como él, muchos alcoyanos se sobrecogen pensando en el futuro. Para ellos resulta inevitable teñir de pesimismo un porvenir que otros visualizan copado de palmas y prosperidad. Es la delgada línea que separa el éxito del fracaso.

*Despieces y artículos de contextualización (integrados en el texto)

Un problema, una plataforma, una historia / Conflicto de colores / Un parque de fábula / Entrevista Javier Llopis / Galería de imágenes

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: