La vida tras las rotondas

ESTEBAN ORDÓÑEZ/ CÉSAR PONCE. REPORTAJE

*El abandono político mantiene el Rodalet como zona de narcotráfico y delincuencia*

De once a once y cinco el mundo se arruina. En la cafetería Pan y Pasta de San Vicente, sube al coche como guía un vecino de El Rodalet. Aconseja la ventanilla adecuada para sacar fotos del callejón sin necesidad de bajar del vehículo, con la máquina cobijada. Queda atrás la rotonda poblada de comercios, el Citroën discurre por la ancha avenida donde Haygón parece dar sus últimos coletazos. Restaurantes y amplias aceras interrumpidas por un carril bici en que un corredor observa cómo un ciclista, ataviado de todos los complementos de seguridad, le adelanta. La salida de la siguiente rotonda abre una vía flanqueada por descampados y algún chalet más que aún parece ofrecer una vida confortable. “Gira a la derecha. A partir de aquí vamos más despacio y os explico”, sugiere El Guía. Pretende fotografiar la boca de la calleja de infraviviendas (más adentro es arriesgado acceder), pero un individuo espera detenido en su coche, y cambia de opinión.

En una de las empresas de la zona industrial que circunda El Rodalet esperan dos vecinos que se criaron en el barrio. Hablan desde la parte trasera de la fábrica para cortar el ángulo de visión de los transeúntes. El origen de las casas que el nuevo Plan de Reforma Interior (PRI) quiere derribar se remonta a los años 40, cuando la fábrica de ladrillos Cedolesa se instaló en la zona. Los trabajadores habitaban las viviendas en régimen de usufructo. “Éramos todos trabajadores”, recuerda uno de los vecinos: “Había una buena convivencia, como en un pueblo, todo gente humilde”. En los años ochenta la empresa cesó su actividad y muchos de ellos abandonaron El Rodalet. “Ahí comenzó el problema, los que ahora traen la delincuencia entraron de una patada en la puerta, se asentaron de manera ilegal”. Paulatinamente, la convivencia tranquila derivó en un trasiego de personajes que acudían a la zona para comprar su dosis. Aumentó la inseguridad, los hurtos a los habitantes tradicionales, el jaleo, las amenazas… Cada vez que un vecino aparca su vehículo, alguien aparece para escrutar su identidad y lo que pueda adivinar del interior de su casa.

Zona chabolista del Camí del Rodalet, San Vicente (E.O./C.P.)

Eternización de los plazos

Los portavoces de los vecinos denunciaron ya en 2007 que la mayoría de personas mayores de la zona padecían de los nervios ante este acoso. Exponían el visible tráfico organizado de estupefacientes. Hasta este 14 de enero, casi cuatro años después, las protestas de los afectados iban seguidas de promesas de mayor presencia policial, de erradicación de la delincuencia o de excusas de limitaciones legales sobre el realojo de los ocupas. Ahora, con las elecciones a cuatro meses, el ayuntamiento ha aprobado un PRI con el que se pretende revitalizar la zona a través del derribo de 22 viviendas marginales y su conversión en 5.000 metros cuadrado de zona verde, la creación de un área de equipamientos públicos de 2.000 metros cuadrados y unos 13.000 metros cuadrados de nuevos viales. Pero, para los vecinos, los plazos de ejecución del plan no se corresponden con la realidad. “Nos dicen que ya tenemos el plan aprobado, pero el problema tiene unas exigencias temporales que no cumple”, reivindica El Guía. Existen antecedentes preocupantes: la rehabilitación de la zona de El Borrás (Valencia), solicitada desde 2006, se demoró cuatro años.

El problema tiene unas

exigencias temporales que

el plan no cumple

La bata rosa

Pero la delincuencia no comparte la paciencia de la burocracia. “Vaya jaleo lleva últimamente”, apunta uno de los afectados. Se refiere a la señora de la bata rosa. Al poco de entrar al barrio se la ve en la puerta de su casa oteando la calle sobre una silla de mimbre. Según los testimonios, es una de las mayores vendedoras del barrio. Los procederes varían. Llegan dos individuos, los invita a su casa y cierra con llave. Muchas veces, los clientes, salen dando saltos de emoción. La ley obliga a la fuerza pública a presenciar el intercambio de la sustancia para actuar: “Para realizar registros, si no se presencia el intercambio, es necesaria una orden judicial bien justificada previamente. Luego hay que distinguir si se trata de posesión o tráfico (posesiones de gran cantidad se consideran también tráfico)”, precisa el oficial de la Policía Local de San Vicente, Vicente Cerdá. Pero estos trileros trabajan de matute, aseguran los testigos. Un coche aparca con la ventanilla abierta cerca de la casa de la mujer de la felpa rosa, el dueño entra a un bar. La señora cuela con disimulo la dosis en el vehículo. Cuando el cliente la oye llegar y pedir una Coca-cola, ya sabe que está todo hecho. Otras veces, el comprador paga en el callejón y, a la salida del barrio, una moto le espera con la mercancía. Cerdá reconoce estos vericuetos como una constante en el tráfico: “Lo tienen todo estudiado. Si ven la policía lo tiran por el patio, o pagan al día siguiente”.

Vista de 'El Callejón', centro de la actividad delictiva de El Rodalet, San Vicente (E.O./C.P.)

Sin embargo, no sólo la moneda es pieza de intercambio. Alguna de las fábricas de los aledaños han amanecido más de una vez con una alfombra tejida con las pinzas de seguridad que las grandes marcas enganchan a sus prendas.

La mayoría de las personas mayores

del barrio sufrían problemas de

nervios por las dificultades de convivencia

El Guía y Cerdá coinciden en que la presencia policial es la mejor vía; pero los vecinos, desde 2008, no han conseguido la implicación política necesaria para acrecentar la incidencia de la fuerzas de seguridad. Los afectados opinan que con la aprobación del PRI los políticos se presentan como salvadores de una situación que ellos mismos han generado con su indiferencia. Una ignorancia compartida por muchos sanvicenteros que admiran tranquilos las rotondas ajardinadas sin sospechar adónde pueden conducir.

Despieces y artículos de contextualización (en el texto):

El PRI Rodalet a fondo; Sin remedio a las picaduras urbanísticas; Estudio estadístico; Realojos y requisitos; Plano de actuación policial; Entrevista a Vicente Cerdá; Eje cronológico.

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