El tren del mañana

Sergio Soler

Tal y como es noticia por estas fechas con el caso de la línea Madrid-Valencia, en pocos años, la revolución de la alta velocidad llegará también a Alicante, acortando considerablemente las distancias con la capital de España. Se trata, qué duda cabe, de un hecho cuyo impacto positivo es todavía difícilmente calculable. Sin embargo, además de la rentabilidad en términos turísticos (y, por ende, económicos) el mayor reto para la ciudad está en la propia transformación que exigen las obras del AVE. Tanto si se acaba cumpliendo el proyecto previsto -renovar la estación en su actual emplazamiento, pero con las vías soterradas-, como si se trasladara la terminal a una zona periférica, quedaría libre una gran parcela en pleno centro urbano, cuyo aprovechamiento resulta vital desde el punto de vista urbanístico.

Terrenos actualmente ocupados por las vías

Se trata de una oportunidad única con vistas al futuro, un tren que no se debe dejar escapar: la creación de un espacio público de gran valor, que, por muchos años, sea referencia para alicantinos y visitantes. Hasta el momento, lo único que las administraciones pretenden ‘regalar’ al municipio es una nueva superficie comercial, así como decenas de carriles para la circulación de vehículos. Cierto es que estas dotaciones pueden generar ingresos, pero en ningún caso deben ser la base para financiar un proyecto público de tal magnitud. Resulta paradójico que la construcción de una infraestructura tan necesaria como la nueva terminal de ferrocarriles, dependa de un plan paralelo que, lejos de cubrir ninguna demanda, acabaría suponiendo una carga para Alicante, máxime en la actual coyuntura económica.

Afortunadamente, todavía existen ciudadanos decididos a involucrarse y plantear alternativas a este tipo de operaciones. La Plataforma por la Movilidad puso sobre la mesa un proyecto de futuro, concebido desde el alicantinismo –entendiendo éste como la defensa de los verdaderos intereses de la ciudad-, tan escaso en la política local. Al margen del debate sobre el retranqueo de la estación, la propuesta del citado colectivo podría satisfacer un doble fin: la necesidad de más zonas verdes y el anhelo histórico de crear un gran parque en el corazón de Alicante. Además, se trata de una iniciativa respetuosa con el patrimonio ya existente: mantener la cubierta metálica de la estación actual, así como restaurar los silos de la antigua harinera sería una forma idónea de armonizar tradición y avance.

En definitiva, el atractivo solar de Renfe presenta por sí solo una oportunidad incomparable para dejar un gran legado a la ciudad. Pero, si se persigue ese propósito, es necesario escuchar todas las voces y pensar exclusivamente en los alicantinos, incluso en los que aún no han nacido, pues ellos heredarán todo lo que hoy se decida poner en marcha. Las obras del proyecto de Avant todavía están lejos de comenzar, por lo que, si las instituciones lo desean, cualquier realidad será posible. Alicante tiene ante sus ojos un tren que todavía está en condiciones de alcanzar: el de las ciudades sostenibles y modernas, que trabajan en el presente para ser más confortables mañana.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: